viernes-19-abril-2024

Artículo de opinión por José Luis Pichardo

La ciudad acoge una cumbre de ministros europeos de comercio y exteriores. El objetivo: debatir sobre cuestiones clave para el futuro del sector agroalimentario como el acuerdo con Mercosur, vinculado con los países latinoamericanos y paralizado desde hace décadas. Un convenio que tendría mucho que decir, tanto en el tratamiento comercial de las variedades hortifrutícolas como especialmente en lo que se refiere al control de plagas que puedan llegar de América, pero también de Sudáfrica.

Y hasta aquí nos limitaríamos a contar un aspecto informativo sin mucha trascendencia protocolaria, salvo por un detalle que no es baladí: La forma en la que procedió el gobierno de Pedro Sánchez de actuar frente a la defensa legítima de los productores valencianos, a través de la delegación del Gobierno en la Comunitat Valenciana, dirigida por Pilar Bernabé, con un despliegue policial sin precedentes en las manifestaciones agrarias que generaba un gran enfado en las figuras del pte de Ava, Cristóbal Aguado y de Unió Llauradora, Carles Peris, pidiendo, incluso, su dimisión. Es decir, con motivo de esa cumbre, tanto AVA como la Unió Llauradora convocaron una manifestación frente a la Ciudad de las Artes y las Ciencias para mostrar su postura frente a los acuerdos debatidos por los ministros y anteriormente mencionados.

Pero lo que debería haber sido una situación reivindicativa sin más, como en tantas otras ocasiones, acabo convirtiéndose en un tenso enfrentamiento primero con la Delegación del Gobierno en la Com Valenciana, al denegar la protesta con tractores, agricultores, pancartas etc como otras veces, y la posterior tensión con la Policía Nacional, al coaccionar la libertad de expresión de la libertad de expresión de un sector clave económico que protesta cargado de muchas razones.

Y en segundo lugar, porque hablamos de precios, de tratamientos fitosanitarios, de competencia desleal, del estrecho margen que implantan algunas multinacionales francesas que curiosamente convierten a los productores españoles en el centro de la ira, con volcado de camiones incluido en la frontera, de sus «colegas» galos por una horquilla de precios inaguantable para todos.

Por tanto, al final de la protesta, el cónclave de ministros de la UE acordó un futuro acuerdo con Mercosur para el primer semestre del año 2024 y sin tan siquiera haber tenido la gentileza de invitar a los grandes afectados por la cadena de valor agroalimentaria que son los propios agricultores, a una reunión informal. Con lo cual, y esta es la triste paradoja, al final todo sigue igual.